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TERAPIAS PARA VICTIMAS Y VICTIMARIOS


TERAPIAS PARA VICTIMAS Y VICTIMARIOS
EDITORIAL EDICIÓN 125
 Este año hemos decidido presentar la Obra Teatro BASTA MALDITO, un drama que me inspiró la Ley 5.777 para darle un argumento basada en la cruda realidad de muchas mujeres que viven día un sufrimiento diferente, algunos ya no están para contar la historia, otras atemorizadas de su propia sombra por si vuelva su agresor.

Se recomienda a todas las mujeres a que no espere mucho tiempo  y se repita varias veces la violencia en el hogar sino cortar de raíz antes de que sea tarde. Ahora bien, por una parte,  ¿quién se ocupa de la salud mental de la víctima o de las víctimas? ya que en el hogar es agredida no sólo la mujer sino también los hijos. Las víctimas deben volver a vivir naturalmente una vida digna, recuperarse anímicamente, social y psicológicamente. Este tratamiento es prolongado ya que la mente humana cuando se bloquea o ha sido dañada, necesita de una terapia especial.

Si la víctima es de escasos recursos le es imposible continuar solventando su movilidad, manutención de los hijos, etc. En estos casos el “Estado Paraguayo” aún está en deuda con el tan promocionado “Prevención del feminicidio”. Cuando esto ocurre, la Asistencia a la víctima se desperdicia.

Por otra parte, el victimario o el agresor también es una persona humana y no porque por puro gusto agrede a su pareja, sino que, quizás ha sufrido traumas psicológico en su crianza. Creo que, no basta con denunciar, llevarlo preso, encerrarlo por u tiempo y, después que?

En nuestro país que reina el sistema patriarcal por no decir un “grosero machismo”, el hombre denunciado y encerrado en el calabozo por su pareja se siente humillado y de ahí sale lleno de rencor y resentimiento. De nada le valió haber sido privado de su libertad porque nada aprendió, todo lo contrario, salió peor que en el principio.

La cuestión que considero es que URGENTEMENTE se cree un programa de asistencia al agresor para recuperarse como persona, devolverle su autoestima, hacerle sentir una persona digna a través de terapias especializadas. Ya a nadie se enseña con la violencia o con meras privaciones de libertad o con algunas torturas policiales durante su estadía en la jefatura. Ese programa serviría si se pone en práctica y se observa al rehabilitado muy de cerca para “Volver a empezar”.

Todavía no estamos a mitad de año y ya van unas decenas de muertes de mujeres en diferentes circunstancias. Es que la fuerza del hombre es siempre superior a la de la mujer, aunque ésta conozca de defensa personal, siempre termina con el cuello bajo los pies de su pareja agresora.