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QUIROPRÁCTICA


Técnica basada en la creencia de que la salud depende del flujo de los impulsos nerviosos que transitan por el organismo y enfocada a problemas óseos y musculares. La buena salud es el flujo de impulsos nerviosos, libre de trabas, que nace en el cerebro y en la médula espinal, y después viaja por todo el organismo.


La terapia empieza con el análisis, por medio del tacto, de la espina dorsal en busca de vértebras desalineadas, lo que se llama subluxaciones vertebrales y cuando se localiza alguna fuera de lugar, se coloca o corrige el problema mediante la manipulación. Esta técnica es muy utilizada entre “curanderos” y “hueseros” y proviene de culturas muy antiguas, de la medicina tradicional.

La finalidad es tocar y manipular los huesos con fines curativos y la técnica se perfeccionó a finales del siglo XIX, en Estados Unidos, por un curandero de Iowa llamado Daniel David Palmer, quien desarrolló un método sistemático de manipulación vertebral. En 1985 alcanzó fama local cuando curó la sordera de un conserje al manipular una vértebra que estaba fuera de su lugar.

La palabra “quiropráctica”, que en griego significa “lograr con la mano”, se popularizó de tal forma que hay hasta centros de enseñanza de la técnica. Esta terapia alternativa ha superado en muchos sitios las acusaciones de charlatanería del sistema médico de tal forma que muchos ortopedistas y especialistas en rehabilitación refieren a sus pacientes con un quiropráctico. 

El programa de estudios profundiza técnicas de manipulación del esqueleto y los músculos, y considera, hasta cierto punto, las ciencias biomédicas.

La práctica de la quiropráctica ha variado, ya que anteriormente consistía en manipular la espina dorsal mediante presiones y jalones, que en ocasiones podían ser muy peligrosos, pero últimamente, los quiroprácticos incluyen también orientación sobre la ejercicios físicos y nutrición.

El caso, es que muchas personas consultan al quiropráctico debido a dolores musculares o esqueléticos que se presentan por lo general en el cuello, las espalda o en ambos y en algunos el dolor surge 
repentinamente a raíz de una lesión en el trabajo, de un accidente automovilísticos o al practicar algún deporte.

En otras personas el dolor puede ser crónico, principalmente por efecto acumulativo de años de mala postura, sedentarismo y sobre peso u obesidad. Las personas con síntomas indefinidos y recurrentes, como fatiga y dolor de cabeza, también consultan a los quiroprácticos.

Aunque muchas personas refieren un gran alivio después de las sesiones de quiropráctica, es necesario siempre tener cuidado, con los que no tienen conocimientos científicos, ya que la mala manipulación de los huesos puede provocar daños en los nervios y con ello verdaderos problemas tanto de dolor como de movilidad.