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EL DERROCHE DE FIN DE AÑO

Abog. Beatriz Morel.

Con gran expectativa todos esperamos las fiestas de fin de año: La Navidad y el Año Nuevo. Como si estas fechas fueran mágicas y el mundo después cambiara de color o que nos convirtiéramos todos en hadas. Son fechas normales como todos los días a diferencia de que coincidentemente a nivel mundial se realiza grandes derroches en regalos, comidas, ropas, viajes y otras vanalidades.


Las fiestas de fin de año son muy significativas si en realidad nos preparamos para recibirlas, con el corazón penitente y reflexivo. 

Sin embargo, lo que la mayoría hacen es realizar grandes compras navideñas y exuberantes regalos o viajes innecesarios que terminan a veces en tragedia por la inconsciencia y el abuso del alcohol y otras drogas peligrosas.  Mucha gente no conoce la pobreza ni cómo viven las familias carentes, proletariadas y en extrema pobreza que se rebuscan en los basureros  a fin de encontrar un pedazo de pan duro.

¿Será que es muy difícil compartir con los necesitados?, aunque esa no sea la solución definitiva, hará más liviana la carga. Ellos nos necesitan. Si cada familia apartara un plato de comida en noche buena y juntara con los demás vecinos, tanto provecho haría a los niños de los asentamientos, de los barrios marginados, de los niños en situación de calle, albergues de niños, albergue de ancianos. Si no sabes dónde llevar tus aportes, puedes contactar con servidores en la Capilla más próxima a tu casa.

De esta manera podemos ser un poco más humanos y humanizar las familias, ya que los Obispos del Paraguay dedican tres años a evangelizar a las familias en nuestro país. La alegría está en el servicio a los demás y no en ser servidos.

Solamente quien experimenta el servicio puede conocer al ser humano desconocido, porque es muy fácil amar al hijo, al esposo, a la esposa, a la madre, etc. y, muchas veces pasamos inadvertidos ante las necesidades de un extraño, sin embargo ése es nuestro prójimo… es el que aparece en nuestra vida para demostrarle a Dios cuánto le amamos en ése hermano.