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EL TRAJE DE FIESTA

Escrito por el Abog. Gerardo Chaparro.


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Gastamos los tres últimos peldaños del año 2011 y no hemos sentido ningún cambio positivo en nuestra sociedad, por eso transitemos por el sendero que nos conviene, pero, ¿Porqué no puedo hacer el bien que quiero y hago el mal que no quiero?


Nada es más importante que la sinceridad consigo mismo. La vanidad es un factor muy dañino en la personalidad, es engañosa y deja huellas imborrables en el ser. ¿En quién podemos confiar? Quien menos uno se espera es un verdadero monstruo.

Estamos invadidos de seres extra naturales en forma de humanos que nos complican la vida. ¿Cuál es el mejor camino? Tener fe en sí mismo con la fuerza de Dios y arraigado en el corazón de su poder, así se puede vencer a todas las entidades y seremos impermeables a todas aquellas cosas que alteran  las pulsaciones.

No porque vemos al mundo lleno de maldad, imitaremos también lo mismo. Lo correcto es vencerlo con el bien y amor. Hubo un hombre que venció a todas esas cosas y pagó con sangre inocente y sin mancha. Es como un regalo o una herencia que nos espera, sólo hay que abrirlo para experimentar y saborear en la vida. Claro está, que esto es un signo de amor incondicional y personal, con un remitente especial y destinado a cada uno de nosotros en exclusiva.

Para ir a retirar el regalo, no podemos ir con un traje andrajoso y sucio, para ello debemos prepararnos y asearnos como para ir a una fiesta, porque gran cosa recibiremos.

¿Cuál es ese traje de fiesta? No se trata de ningún trapo ni maquillaje sino el aspecto interior del ser, la esencia. Es el cambio y limpieza de donde emana la vida y la sangre. Vaciemos nuestro recipiente, dejémosle vivir con el Creador, que él sea el único habitante en ese templo.

No importa si los demás siguen a la vera del camino, nosotros transitemos por el sendero, por que la promesa se está cumpliendo, dejémonos amar por él, abandonemos nuestro ropaje viejo y aceptemos la vida nueva y cosas más grandiosas veremos suceder.

Si este ideal consideramos para formar una comunidad más saludable, cesarían las iniquidades, el egoísmo, la mala distribución de las riquezas, la pobreza extrema y el caos de la ignorancia y sus consecuencias.

También en gran parte depende de nosotros para formar una sociedad más justa con hombres honestos. Tomar la iniciativa está en nuestras manos, la vida está en nuestras manos.