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Si me hablaras... sería diferente

EDITORIAL: escrito por la Abog. Beatriz Morel.

¿Se puede saber lo que pasa en el corazón o en la mente de una persona? Muchas veces "sí", pero otras en 
que ésa persona se cierra y finge que todo está bien, es imposible predecir  lo que realmente puede estar pasando.

Esta situación ha pasado un amigo, a quien siempre lo vi fuerte, dedicado, amable y servicial al prójimo. Jamás podría ni siquiera imaginar que estaba al borde del abismo, en la extrema depresión y sin interés por la vida.


Esta persona que desde un principio me ha demostrado la fidelidad de la amistad y amor a la familia, a los hijos y la sonrisa imborrable de su rostro en la humildad de su hogar. A la hora que sea, siempre estaba dispuesto, su entrega a los demás era indiscutible y desinteresada. ¿Qué sentimiento oculto guardabas en tu corazón, amigo? … ¿qué pintarás allá? Y, quién me pintará a mi?? 

Nuestros años felices ocultados entre las nubes del olvido, pero no, no olvidaré. Ahora que despierto a la realidad no me despego de tus recuerdos, tú has hecho tanto y ¡yo no hice nada! Fuiste un gran artista de la vida y de la muerte. Qué tragedia sobornó tu corazón para desviarte de tu camino, tú que siempre fuiste ejemplo de perseverancia… ¿acaso la ausencia pesó más que la vida en tu vida rutinaria? Si tan solo me hubieras hablado, todo hubiera sido diferente, yo no podría adivinar lo que pasaba en tu mente ni lo que sentías, sólo Dios sabía todo, lo más profundo de tus secretos, de tu soledad, de tu martirio…

Lamento tanto tu partida, que el amor por la vida haya sido despreciado y tu cuerpo cortado en pedazos dejando un mar de sangre a tu alrededor. La confusión se apoderó de ti en la oscura noche tenebrosa y como consecuencia dejas en tiniebla y confuso a todos. Tu familia, tu casa en desolación… mala decisión amigo. No pudiste darte cuenta que tenías más amigos que te queríamos que, una sola que te haya abandonado a mala hora. 

No eres merecedor de la condena, bastante condena sufriste con tu amarga soledad. Elevo una plegaria a Dios Misericordioso que no tenga en cuenta este pecado si no la fe y el amor que tienes en tu corazón. Amén.

Seamos fieles amigos, aunque la persona que está en frente nuestro sonría, preguntémosle si cómo está. Pero no a la apurada, porque seguro que como buen paraguayo nos dirá: "bien", "todo bien", aunque se esté muriendo de dolor, angustia o soledad. Valoremos a la persona como hijo de Dios, basta de prisa, de comercio y superficialidades. En vida honremos, no significan nada los laureles, flores y velas cuando ya todo está terminado en la tierra y se emprende vuelo al infinito.

Pero si la persona que está leyendo esto, vive en soledad y depresión… te digo que no te desanimes, hay alguien que te ama profundamente, quien ha despreciado su propia vida entregando en la cruz para redimirnos. En la tierra está su representante, se llama AMIGO.